He venido aquí a hablar de mi libro…digo, ¡de mis quejas!

El otro día leyendo la entrada  “Diversidad funcional : El largo viaje a todas partes desde una silla de ruedas” del blog Afrontando la Lesión Medular, me encendí…de verdad que no lo pude evitar. Y es que,  he llegado a la conclusión de que nos centramos tanto en aceptar nuestra nueva condición y en adaptarnos al medio que nos rodea que, al final, nos olvidamos de que también es el resto de la población la que tiene que poner de su parte para que ese camino -tan difícil, porque es bestialmente difícil- a la aceptación y adaptación no se convierta en una odisea. Así que hoy, lejos de hacer una entrada bonita, voy a hacer una entrada quejándome…y mucho.  Porque estoy harta de sentirme mal por ir en silla de ruedas. Y mis quejas van por situaciones de la vida real que he vivido, callando por dentro y que ahora comparto, para ver si de esta manera llego un poco a todos y se llegue a entender cómo se puede sentir una persona con ciertos actos. Me centro en Madrid, donde vivo, porque en el resto de CC.AA. desconozco las cosas.

1. El maravilloso mundo del autobús. A lo mejor aquí soy injusta, porque sólo me ha pasado con uno, por lo que no meto en el saco a todos los autobuses ni autobuseros, pero crispa. En primer lugar, todos sabemos que hay un hueco reservado a silla de ruedas y carritos de bebé. Si vas a cogerlo y ya hay alguien ocupando esa plaza, te toca esperar al siguiente autobús o, en su defecto, darte una caminata (¿o ruedanata?). Vale, es entendible. Pero cuando ese sitio, RESERVADO para estas circunstancias está libre, y no te dejan pasar porque el autobús va un poco lleno ¡ME ENFADO! ¿Por qué? porque si en lugar de que pase más gente, que ocupa más que yo y mi silla en conjunto, ¿no se debería dar preferencia a la silla y, más aún, cuando tu hueco reservado está libre y la gente que lo ocupa puede distribuirse por otra parte del autobús? Y ojo, que no digo que tengamos que tener preferencias por  tener una minusvalía, pero creo que es de cajón que nos cuesta infinitamente más desplazarnos que a una persona sin ninguna.

Sin embargo, en la Renfe, todo lo contrario. Muy bien de acceso, la gente que te ve y está sentada en tu sitio reservado se quita enseguida. Gracias a toda esa gente. Lo único malo que le veo, es que sólo hay dos puertas de acceso para silla (una en cada extremo si es tren largo y una en el medio si es tren corto) y el día que nos juntemos varios en silla eso va a ser como el camarote de los hermanos Marx versión tetris /transformer.

Y el metro…pues bien también, exceptuando todas aquellas líneas que aún no disponen de ascensor -que todavía hay unas cuantas-  y te toca ir a los sitios con la silla o coger el autobús, que ya os he contado…

Captura de pantalla 2014-11-10 a las 10.56.50Ejemplo de lo que ocupa una silla en su sitio reservado.

Captura de pantalla 2014-11-10 a las 10.57.09 Asiento en la Renfe. ¡Bien!

2.El cine. Me encanta ir al cine y disfrutar de una película en un asiento a una distancia normal. Lo que pasa es que en la mayoría los asientos reservados para silla son los que están en primera fila. Y creo que a nadie le agrada mucho ver una película en la primera fila…por el dolor de cuello y ojos con los que se acaba posteriormente.

Después están los cines que sí que tienen una fila a mitad de la sala reservado. Con su hueco para dejar la silla y poder hacer la transferencia a la butaca. En teoría, estas plazas no se pueden coger por internet, hay que pedirlas en la taquilla directamente. Hasta aquí todo bien, pero…cuando llegas y esa fila está completa -o casi completa- y te ofrecen asientos una fila arriba o abajo…ya se te empieza a fruncir el ceño. Te compras la entrada, porque bueno, a unas malas como vas acompañada, te pueden ayudar a subir los escalones y hacer la transferencia. Pero cuando entras y ves que toda esa fila está ocupada por gente sin ningún tipo de discapacidad y ni se inmutan ni molestan en cederte el sitio a pesar del espectáculo de circo que estás medio armando para poder sentarte…es indignante. Pero no sólo por ellos, sino por la gente que les vende la entrada. Si están reservados, por favor, que en taquilla se pida al menos el carnet de discapacidad para vender esas entradas, porque ya empiezo a sospechar que el hueco para dejar la silla también es el hueco para ver la película desde tu silla. Y no me da la gana cuando puedo hacer una transferencia a una butaca y verla cómodamente. A mí me parece de lógica aplastante.
Captura de pantalla 2014-11-10 a las 10.57.28 Un día en el cine. Muy contenta…en primera fila. El día de los asientos del medio, no hice fotos. Creo que el móvil sólo lo hubiera usado como arma tirándoselo a la cabeza de alguien.

3. El teatro. Pasa como en el cine, pero pagando más. Porque únicamente puedes ver la función desde el palco. Y el palco suele ser como 30 euros más caro…por lo tanto, te obligan -por seguridad- a pagar más por ver una obra que tú querías ver en anfiteatro con tu silla plegada al lado y gastándote 60 euros menos (contando que vas acompañado por una persona que iría a palco contigo para que no te quedes sola). No sé si en todos los teatros es igual, al menos en el Lope de Vega es así.

4. Plazas de aparcamiento. Están, normalmente reservadas, porque son más anchas y así puedes maniobrar mejor en el entra-sal del coche/ mete-saca la silla y todo el lío que se monta. Pues nada, que la gente ve la plaza tan cerquita de donde quieren, aunque sea “sólo un momentito” y a ti te joroban. Bueno, ahí se medio perdona si de verdad es “sólo un momentito”, creo que casi todo el mundo lo ha hecho…pero está mal, ¿¿eeeeh?? jijiji. También me pasó una vez en Ikea el curioso caso de que sólo había una plaza libre, y una señora con toda su compra estaba ahí plantada en mitad de la plaza reservada con sus muebles esperando a que vinieran a recogerla para meter las cosas. Me parece bien que espere ahí, pero únicamente hasta que aparezca alguien que necesita aparcar. Pues esta señora ahí clavada no se quiso quitar…qué maja. O la gente que aparca entre dos plazas de minusválidos porque el hueco es grande y ahí caber…pues cabe el coche. Y llegas tú tan feliz y te encuentras ese panorama y dices: ¿y ahora cómo entro?
Captura de pantalla 2014-11-10 a las 11.13.17 “Aparcá” ¡mío, mío, mío!

5. Rampas de vértigo.  Me gusta cuando hacen rampas pero se les olvida que una silla no puede subir una inclinación de 70º. Ni bajarla. Básicamente la inclinan un poco más y te hacen una pared. Tengo pendiente el fotografiar estas rampas imposibles que me he ido encontrando…
Captura de pantalla 2014-11-10 a las 10.54.10

Y aquí la foto engaña, que parece menos pendiente y regular de lo que realmente es.

6. Baños. A estas alturas creo que es más que evidente la necesidad de tener un baño adaptado en cualquier tipo de negocio -bueno, una mercería de barrio o a cualquier negocio pequeñito no me refiero-. Más que nada que, cuando quieres ir y te encuentras que no entras por la puerta…te entran los mil males. Recientemente me pasó en un restaurante, todo muy bien adaptado…pero al ir al baño, sólo podía acceder hasta la parte de limpiarse las manos. A ningún baño era capaz de entrar…total, que te toca retener a toda la masa de mujeres fuera mientras histérica te sondas en las condiciones más precarias y estresantes que te puedas imaginar. Y suerte que has podido…porque cuando no es en un almacén es en a saber qué sitio raro…como un baño de parking o gasolinera, con todo lo salubre que parece…y no dentro del baño en sí, sino en la zona común.

También me pasó visitando un piso, que en el ascensor cabía a duras penas (previamente habiendo subido una rampa de inclinación imposible) y, al probar entrar en el baño, la puerta era demasiado pequeña. Y el señor que estaba intentando alquilar, me preguntó que si no podía ponerme de pie, aunque fuera con muletas para entrar…¿mi cara? un poema. ¿Mis sentimientos? ni os lo digo…

Captura de pantalla 2014-11-10 a las 10.53.547. La exclusión. Después hay sitios a los que directamente no puedes ni pasar. Por escaleras, espacio, etc…
Captura de pantalla 2014-11-10 a las 10.56.34

Y estoy segura de que me dejo algo…pero creo que sirve de ejemplo para ver como cosas tan cotidianas como viajar, ir al baño, al cine o a visitar un piso de alquiler, que es lo más sencillo del mundo, se pueden tornar en una pesadilla para los usuarios de silla de ruedas. Sólo se pide un poco de empatía.

Gracias por haber llegado hasta aquí en la lectura 🙂

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9 respuestas a “He venido aquí a hablar de mi libro…digo, ¡de mis quejas!

  1. Pero nena… cómo se te ocurre ser lesionada????
    Hoy en día eso no se usa… no es cool. Y para qué querés desplazarte? Quedate en casa!!! No tenés internet para bajarte pelis y música pirata?? Obras de teatro… bueno no se pueden descargar… pero igual no vale la pena.
    Qué ganas de molestar a los demás.

  2. Yo he encontrado en un baño adaptado el bater encima de una plataforna que mi llegas a el y ni tienes escalon para buscar apoyo para los pies ….. ni usando la barrera plegada , tambien comentar que las aceras para accesos para nosotros esigual al resto de la acera o al contrario es un hueco para hacer malabares y si ha llovido es un lago para cruzar en barca …. muchas gracias por hacer publico todo lo que nos pasa . Un besazo

    1. Vaya joyita de baño…un trono en toda regla, eh? jejeje. Se hace corto empezar a enumerar todas las barreras, y está claro que día a día se van consiguiendo cosas. Deberíamos crear el partido político: “Adaptemos!” jejejejejejeje. Un beso, Dolors, y mil gracias por comentar y dar más visilidad a estos “pequeños” inconvenientes jejeje.

  3. Puedes poner una tipología más; quien empieza una relación con alguien de fuera, y cuando el de fuera se tiene que ir, porque termina su contrato, o sus estudios, o lo que fuere que vino a hacer, no puedes ni plantearle la opción de que sea tu lugar de procedencia y no el suyo el lugar donde quedarse, porque tu lugar de precedencia te lo han reventao’, en este caso España.

  4. Diosmiodiosmioooooooo qué compenetración!!! Será este otoño raro, que al final nos ha disparado? 100% contigo, Vir, nos adaptamos, nos adaptamos, nos sentimos culpables si no lo hacemos…… Ehhhhhhh!!!! Lo podían poner un poco más fácil a veces!!! No pienso quedarme en casa haciendo calceta!!

    1. jajajajajajaja! Es que ha sido buenísimo, pero me parece genial cómo cada una por nuestras experiencias y en el mismo día hayamos sido capaces de sacar tantas cosas!!! Yo es que me sigo mondando con lo de las duchas de tu entrada jaja. Ay que te quiero yo a ti!!!

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