Las lesiones

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Antes no sabía nada sobre la lesión medular. Pensaba que si te quedabas parapléjico o tetrapléjico era por accidente de coche, y que no había posibilidad de recuperación. Parece que la vida me ha querido enseñar qué es de verdad, y estar en el HNP me ha permitido conocer la lesión a fondo.

Para empezar, no sólo se producen por traumatismo (coche, caídas, disparos…), sino que un gran número se produce por enfermedades: tumores en la médula, infartos medulares, mielitis, síndrome de guillain-barré…y, por lo que he leído, cada vez son más frecuentes estos casos frente a los traumatismos que,  aún siendo muy numerosos, descienden respecto a estas enfermedades.

Sobre la recuperación, mi primer pensamiento cuando estaba en el suelo después de la caída fue: “me he quedado paralítica, no puedo moverme, esto no tiene cura, me voy a quedar así siempre”. El terror me invadió, me angustié…pero gracias a un chute mágico en la ambulancia me quedé medio drogui y dejé de pensar. A partir de ahí, mis recuerdos son difusos…quería ver a mis padres, pero estaban en Madrid, recuerdo entre flashes como en el hospital me rajaban la ropa, me pasaban en bloque de camilla en camilla y yo lo odiaba…me dolía todo. Recuerdo la resonancia, donde no podía moverme, pero de cintura para arriba estaba tiritando…me quedé dormida entre los pitidos de la máquina. El siguiente recuerdo es estar en un sitio, de vez en cuando pasaba gente…pero no recuerdo quién. Dormir…abrir los ojos, ver a mis padres y llorar.

Después de estas horas críticas, que en realidad creo que fueron dos días pero ni me acuerdo, me operaron, me subieron a planta y la verdad cayó sobre mí: efectivamente tenía una paraplejia. Pero era incompleta. Incompleta? Sí. Resulta que había dos tipos: la completa y la incompleta, y esta última tenía margen de recuperación. Creo que eso fue lo que me impulsó a trabajar como una burra, yo quería volver a estar de pie. Luego me di cuenta que el término “incompleto” es muy amplio, y el mío el más difícil. Pero no pierdo la esperanza.

A los veintitantos días, Murcia-Toledo en ambulancia. Qué dolor de todo…y encima no podía moverme. Qué tortura. En el HNP empecé a ver muchas cosas: gente en silla eléctrica, gente en muletas y sin ellas. Gente con aparatos raros en las piernas dando pasos en unas barras…no tenía ni idea donde iba a llegar, pero de pensar que había solución al ver todo ese panorama motivaba mucho. “Ahora estoy mal, pero no tan mal como algunos, no puedo quejarme…seguro que llego a más”.

Comienzas a hablar con la gente, te hablan de tumores, mielitis, guillain – barré…te suena a chino. Pero ves su evolución, de silla, sin moverse a poco a poco recuperar su movimiento, verles con muletas, luego sin ellas…

En fin, tal vez he dado mucho rodeo para llegar a lo que quería decir: hay lesiones medulares muy evidentes por la silla, y otras que no se ven porque se camuflan en muletas, o en un aspecto normal. Yo no lo hubiera sabido antes, ahora cada vez que veo por la calle a alguien con muletas o en silla pienso: será lesionado medular? Qué le habrá pasado? Enfermedad o accidente? Cuánto tiempo llevará así, y cuánto ha tardado en poder ponerse de pie?…es inevitable.

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2 respuestas a “Las lesiones

  1. Lamentablemente es así…
    Mi afirmación es por tu razonamiento sobre el poco conocimiento que teníamos (vos y yo) sobre la lesión medular.Nuestra concientización se basó por la experiencia personal. Digo lamentablemente, pero esto no está mal. No podemos vivir intentando conocer y empatizar con todas las dolencias, patologías y situaciones comprometidas. Lo bueno es mirar para adelante siempre desde el lugar en el que estamos parados (o sentados en nuestro caso) 🙂

  2. Alguien a quien me sentía muy cercano en el HNP, lo que yo llamo un referente, me dijo una vez que en el Hospital sucede lo contrario que en la vida. Normalmente envidiamos lo que otros poseen: dinero, trabajo, posición social… Vivimos en una sociedad consumista y competitiva. Pero allí y una vez que has pasado por el HNP, esa visión cambia. No es envidia lo que sientes sino alegría por los logros de los demás. Son un acicate para seguir luchando. Seguro que tú, como Horacio, como yo y tantos otros nos sentimos orgullosos de haber sido capaces de mantener y seguir manteniendo esa lucha diaria por sentirnos bien sin saber adonde nos llevará. Somos más fuertes y mejores que antes de la lesión. Eso es muy importante para mi. Un abrazo

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